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Chile : Una Minería Sustentable

Ese es objetivo de la Política Nacional Minera 2050 en desarrollo. ¿Qué temas ambientales está abordando?

 

En agosto del año pasado, unos 150 representantes de instituciones estatales, empresas mineras, gremios, sindicatos, universidades y de la sociedad civil, entre otros, dieron inicio a un proceso de gran importancia para el país: la construcción de la Política Nacional Minera 2050.
 
El principal objetivo de esta iniciativa impulsada por el Gobierno es consensuar visiones y acciones de corto, mediano y largo para transitar hacia una minería cada vez más sostenible.

¿Qué temas y desafíos medioambientales se están abordando en ese contexto?, ¿De qué manera? A continuación, lo revisamos.

Cuatro Ejes

En enero pasado se cerró la primera etapa del proceso de elaboración de la Política Nacional Minera (PNM), que dio como resultado la priorización de los siguientes desafíos e iniciativas divididas en cuatro ejes:

•   Sostenibilidad Ambiental:
-Generar un sistema de información integrado y dinámico del estado de los recursos hídricos por cuenca.
-Promover adecuaciones normativas para la seguridad hídrica.
-Potenciar la gestión eficiente de los recursos hídricos.
-Diseñar e implementar una estrategia de pasivos ambientales mineros seguros.
-Implementar el Plan Nacional de Relaves para una mejor gestión de depósitos activos.
•   Sostenibilidad Económica:
-Fortalecer la innovación, desarrollo e investigación para una minería sustentable.
-Mejorar la tramitación de permisos para una exploración dinámica y responsable.
-Impulsar el desarrollo de encadenamientos productivos locales y regionales y su inserción en cadenas de valor globales.
-Detectar y adaptarse al impacto en el empleo de la automatización y la adopción de nuevas tecnologías en la industria minera.
-Promover el desarrollo de otros minerales además del cobre.
-Reforzar el valor estratégico de una pequeña y mediana minería competitiva y socialmente responsable.

•   Sostenibilidad Social:
-Fortalecer la Participación Ciudadana Anticipada e institucionalizada con acuerdos vinculantes y diálogo permanente.
-Impulsar la generación de empleos locales de calidad en la cadena de valor minero (empresas, contratistas y proveedores).
-Mejorar la valoración de la minería y reforzar la identidad como país minero.

•   Gobernanza:
-Fortalecer la institucionalidad sectorial (pública y colaborativa) para los desafíos de la minería sostenible.
-Modernizar el sistema de gestión de permisos para que asegure eficacia, certeza y transparencia.
-Generar mayor transferencia tributaria de la minería a los gobiernos regionales y locales donde se emplaza la actividad.
-Fortalecer las bases para buenas políticas y programas de ordenamiento territorial (OT).

Estas propuestas se socializarían a partir de marzo pasado en una segunda etapa marcada por reuniones en todas las regiones del país, convocando tanto a personas vinculadas al sector minero como otras que no forman parte de esta industria. Sin embargo, la contingencia sanitaria generada por el coronavirus, llevó a las autoridades a postergar esta fase y desarrollar una metodología complementaria participativa para continuar con el trabajo de manera adecuada a las circunstancias.

En paralelo, se definieron 10 comisiones técnicas (ver datos) para profundizar en las propuestas señaladas y en las que surjan de los nuevos diálogos. Entre ellas se incluye una Mesa Verde para analizar los temas medioambientales (ver recuadro).

Asimismo, la PNM 2050 se someterá al proceso de Evaluación Ambiental Estratégica, para que cumpla con un proceso robusto de discusión y participación, y cuente con los más altos estándares de política pública.

Relevancia Ambiental

Considerando que uno de los ejes centrales en la elaboración de la Política Nacional Minera ha sido la sostenibilidad ambiental, cabe preguntarse si hasta ahora esta temática ha tenido la relevancia necesaria para el desarrollo adecuado de esta actividad.

El Subsecretario de Minería, Ricardo Irarrázabal, responde: “Las empresas y autoridades del sector llevan varios años estudiando y tomando diferentes medidas que buscan potenciar la sostenibilidad de la industria. Este interés se ve demostrado en iniciativas como Alta Ley y Alianza Valor Minero, ambas muy valoradas por los diferentes actores del sector y que -en efecto- han sido de gran relevancia para generar la Política Nacional Minera 2050”. Luego asegura: “A fin de seguir otorgándole la relevancia que la gestión ambiental de la industria requiere, esta Política entregará más lineamientos y una hoja de ruta sobre cómo desarrollar de manera sostenible la gran, mediana y pequeña minería desde una etapa temprana del proyecto hasta la operación e incluso exportación de nuestros minerales”.

Por su parte, Paulina Riquelme, abogada y asesora externa en temas regulatorios ambientales de la Sociedad Nacional de Minería (Sonami) que participó en la primera etapa de desarrollo de la PNM, resalta: “Desde los años noventa, la sostenibilidad ambiental ha pasado gradualmente a ser cada vez más relevante para las empresas del sector minero”.

Enseguida, la socia del estudio jurídico especializado en medio ambiente Eelaw destaca la iniciativa gubernamental de impulsar la elaboración de “este instrumento tan necesario para establecer una hoja de ruta a largo plazo de cómo queremos orientar nuestra actividad minera y su contribución al país. Lo anterior, reconociendo que tenemos desafíos pendientes para avanzar en materia de sostenibilidad ambiental. Como se ha analizado en las mesas de trabajo de la Política, para que nuestra minería impulse un desarrollo ambiental sostenible, es necesaria la gestión de riesgos e impactos ambientales procurando contribuir con la resiliencia de los sistemas socio-ecológicos locales, la reducción de la emisión directa e indirecta de gases efecto invernadero, garantizar la seguridad hídrica, gestionar los pasivos ambientales históricos y relaves activos, entre otros aspectos”.

Un contrapunto más marcado presenta Mario Orellana, representante de la sociedad civil que durante la elaboración de la PNM participó en las mesas de sostenibilidad ambiental y social: “En general, creo que las empresas mineras han ido generando conciencia respecto de la necesidad de tomar con seriedad el tema ambiental, pero todavía queda mucho que avanzar en este aspecto. Antes, las empresas respondían con una actitud bien vertical, como benefactores respecto del territorio y se creaba mucha información para los informes corporativos que se entregaban a los gerentes, pero en rigor se generaba mucho daño ambiental. Hoy se sigue generando daño, pero al menos ahora se tiene conciencia de ello, y se están tratando de minimizar en coordinación directa con los territorios. Claramente, las normativas aún no favorecen a las comunidades; si bien son legales, todavía son inmorales y permiten un alto grado de contaminación. Pese al daño humano, las empresas sostienen ese tipo de política pública y de alguna manera la financian. Nosotros transparentamos esa situación dentro de la mesa y concluimos que para producir de buena manera hay que tener un ente autónomo, como una especie de agencia, que pueda mediar en caso que hubiese dificultades, de manera de evitar la judicialización de los conflictos”.

Recursos Hídricos

Ricardo Irarrázabal recuerda que el agua es clave para la minería, por lo que “además de destacar los esfuerzos que se ha realizado a través de la creación y construcción de plantas desalinizadoras, que hoy suman 12 en operación, dos en construcción y 10 en estudio, se abordó ampliamente el tema en la mesa ambiental”. En ese contexto, la autoridad valora las líneas de acción propuestas, tales como la generación de un sistema de información integrado y dinámico del estado de las cuencas, la adecuación normativa para la seguridad hídrica y el fomento de la gestión eficiente de estos recursos.

En relación a esto último, Paulina Riquelme resalta que “las empresas mineras vienen trabajando ya hace un tiempo en aumentar la eficiencia hídrica a través de la optimización de los procesos y la recirculación de las aguas”. Agrega que en el contexto actual de sequía el cuidado del agua fresca resulta fundamental y que las “acciones implementadas por empresas mineras podrían servir de modelo para otros sectores productivos”.
¿De qué manera esta nueva Política Nacional Minera podría ayudar a reducir los conflictos por el uso del agua que presentan algunas faenas mineras con ciertas comunidades o con otras actividades económicas?

El Subsecretario de Minería contesta: “La PNM 2050 es un trabajo inédito de participación y diálogo, por lo que necesitamos que todos los actores que convergen en la minería sean partícipes de su desarrollo y creación. Entendemos que las operaciones implican desafíos de relación con las comunidades aledañas y no solo en términos de gestión hídrica o de residuos, sino que también en términos de oportunidades para el desarrollo de las mismas. Es por esto que en la fase que nos encontramos actualmente en la PNM 2050, definimos 10 comisiones técnicas de las cuales una trabajará específicamente con el desarrollo territorial y participación ciudadana, otra con pueblos originarios y en paralelo nos enfocaremos en temas relacionados a una minería verde donde se verá el tema de recursos hídricos. Además, entendiendo que los temas están correlacionados y afectan de una u otra manera a los distintos actores, propusimos crear una mesa exclusivamente con diversas comunidades de la Región de Antofagasta para revisar realidades, comprender cosmovisiones y analizar desafíos de manera conjunta. Esto, pues corresponde a la asociación de comunidades indígenas más grande la región más minera de Chile (Región de Antofagasta)”.

La asesora de la Sonami, en tanto, advierte que los conflictos por el uso del agua no se circunscriben exclusivamente al desarrollo de proyectos mineros. Y luego opina: “Una Política que contenga lineamientos para orientar acciones del Estado y de las empresas del sector respecto de un abastecimiento hídrico responsable y sostenible; que incentive medidas de eficiencia hídrica y recirculación; que promueva mecanismos que permitan mejorar la calidad de la información existente sobre usuarios, consumos, disponibilidad y calidad de las aguas en las distintas cuencas; que contemple un mecanismo claro y permanente de colaboración entre los distintos órganos de la Administración del Estado con competencia en el tema, entre otros aspectos; podría ser de mucha utilidad para reducir e incluso prevenir conflictos por el uso del agua entre la comunidad y los usuarios mineros”.

Otro punto crítico relacionado con el resguardo de los recursos hídricos es el cuidado de los glaciares, algunos de los cuales se ven amenazados por la actividad minera. ¿Está considerado este tema en el desarrollo de la Política?

“Dentro de los elementos que tomará en cuenta la PNM 2050 se encuentra la gestión responsable de los recursos naturales, con estricto apego a la normativa ambiental vigente. Tal como lo hicimos durante la discusión del Proyecto de Ley de Protección del Glaciares, el Ministerio de Minería tuvo una activa participación en su tramitación ante el Congreso Nacional a través de la generación de elementos de discusión principalmente técnicos, lo que nos permitió elaborar una propuesta de protección que mejora sustancialmente la actual protección de la legislación ambiental vigente, elevando los estándares del SEIA y generando estrictas áreas de protección, como por ejemplo respecto de los glaciares cubiertos y descubiertos. Sin perjuicio de lo anterior, la PNM 2050 más que referirse a cada uno de los temas del sector, es más bien una hoja de ruta para la industria y en este sentido, el resguardo del medio ambiente de manera sostenible es absolutamente prioritario a través de los instrumentos de gestión ambiental”, aclara el Subsecretario Irarrázabal.

Para Paulina Riquelme, “la búsqueda de alternativas para compatibilizar la actividad minera y la protección de los glaciares, debe ser considerada en la hoja de ruta propuesta por la Política Nacional Minera, considerando el valor otorgado por esta instancia donde se ha logrado integrar la participación de los actores más relevante del sector minero”. Añade que se deben unificar los esfuerzos para determinar una posición que permita elaborar guías y directrices al respecto, y que para que la minería se pueda llevar a cabo sin afectar los glaciares es fundamental “diseñar y reflexionar una regulación desde la noción de desarrollo sostenible”.

Relaves y Pasivos

Otros temas ambientales priorizados por los participantes en la primera fase de construcción de la PNM 2050 fueron los relaves y pasivos mineros.

Al respecto, Ricardo Irarrázabal comenta que Chile tiene 742 depósitos de dichos residuos, de los cuales 636 están abandonados y/o inactivos. “En el Ministerio de Minería detectamos este desafío por lo que elaboramos un Plan Nacional de Depósitos de Relaves que busca dar una solución a los pasivos ambientales mineros (específicamente los abandonados) y asimismo dar viabilidad a los futuros proyectos”, señala el Subsecretario.

Agrega que este instrumento tiene tres ejes: seguridad de la población, minería compatible con el medio ambiente y economía circular e innovación.

Cada uno tiene un plan de acción específico con distintas medidas, tales como la creación de un observatorio de depósitos de relaves (eje seguridad), un programa de reubicación de los sitios abandonados (eje medio ambiente) y el uso de tecnologías para fomentar la extracción de valor desde los depósitos de relaves (eje economía circular). “Así, a través de este Plan, que se enmarca en la PNM 2050, estamos implementando medidas concretas para dar mayor seguridad a las comunidades sobre el estado de los depósitos de relaves, crear instancias de colaboración público-privadas, dar sustento a una minería verde y otros beneficios que hacen a nuestra industria cada vez más sostenible”, sostiene Irarrázabal.

Paulina Riquelme reconoce y valora el esfuerzo de las autoridades para impulsar el Plan Nacional de Depósitos de Relaves. Y considera que la Política ofrece “una oportunidad interesante para reflexionar acerca de innovación tecnológica y mejoras de los procesos mineros, avanzar en el desarrollo de investigación científica para considerar nuevas alternativas en el cierre de depósitos de relaves como la fitorremediación, incentivar el desarrollo de tecnología para la minimización en la generación de relaves, fomentar el uso de relaves espesados, establecer directrices para la eficiencia hídrica, e incluso, promover alternativas novedosas, como el uso de relaves existentes para colocar paneles fotovoltaicos, entre otros aspectos”.

En relación al escenario actual de los pasivos mineros en Chile, la abogada opina que “la Ley N° 20.551 que regula el Cierre de Faenas e Instalaciones Mineras, ha abordado adecuadamente la prevención de nuevos sitios mineros abandonados, incorporando las nociones de estabilidad química y física en el cierre de proyectos, además de establecer mecanismos como la sanción pecuniaria en contra de los representantes legales que dejen en abandono una determinada faena”.

Al mismo tiempo, advierte que el desafío se encuentra en las minas abandonadas o pasivos históricos y, particularmente, en los depósitos de relaves de antiguas faenas. Al respecto, plantea: “Existen muchas variables que podrían ser consideradas para una adecuada gestión de los pasivos mineros ambientales existentes. Sin embargo, considero interesante la integración del modelo de economía circular y de la innovación tecnológica como aspectos relevantes para abordar el tema”. Agrega que muchos de dichos sitios pueden contener leyes de mineral que resulten atractivas para promover su procesamiento por parte de la mediana minería, abriendo nuevas oportunidades económicas y transformando un pasivo ambiental en un activo o recurso.

Huella de Carbono

Reducir la huella de carbono es otro compromiso ambiental muy relevante que deben asumir todas las actividades productivas. Más aún cuando Chile se comprometió, en el marco del Acuerdo de París, a ser carbono neutral al año 2050 tal como lo plantea el proyecto de Ley Marco de Cambio Climático que hoy se discute en el Congreso. Según Ricardo Irarrázabal, esta meta “naturalmente también será incorporada en la PNM 2050”, en cuya fase inicial se levantó la necesidad de tener una estrategia de reducción de emisiones directas e indirectas.

En relación a ello, Paulina Riquelme advierte que las medidas de mitigación deben ser recogidas de manera integral y concreta. “De esta forma, para mitigar emisiones, es necesario establecer como lineamiento general, una política de incentivos al uso de energías renovables, por ejemplo, a través de la promoción de contratos de suministro de energía renovable y creación de certificaciones que den cuenta de atributos sustentables. Adicionalmente, se hace necesario desarrollar e incentivar investigación de otras alternativas de combustible, de manera que penetre paulatinamente en la industria y pueda ir facilitando el recambio de tecnología a largo plazo”, plantea.

También propone entregar lineamientos a los proveedores para que se orienten a la eficiencia energética y al desarrollo de combustibles alternativos. “De esta forma, se podría considerar medidas como el incentivo a la electromovilidad en vehículos y maquinaria minera, desarrollar la sustitución del uso de combustibles fósiles por otros más limpios, la promoción de un manejo de residuos sustentable y el ahorro de combustible”, detalla.

La asesora de la SONAMI indica además que la Política Nacional Minera es una buena instancia de coordinación intersectorial para revisar oportunidades de perfeccionar la normativa ambiental. “También, es una buena plataforma para potenciar el desarrollo de conocimiento a través de la colaboración entre empresas y universidades, desarrollar y compartir buenas prácticas para la industria en materia de emisiones atmosféricas como, por ejemplo, la gestión de emisiones directas asociadas al transporte, tronaduras y uso de maquinaria, entre otros aspectos vinculados a la realidad operacional de un proyecto minero”, afirma Riquelme.

El Subsecretario de Minería, en tanto, acota que cada una de las mesas de la PNM 2050 va a generar sus propias líneas de acción por lo que, considerando los actores invitados a participar, la gestión atmosférica también será un tema recogido por la Política.